Materiales:
1 Plato o recipiente de cocina transparente
1 Vaso (preferiblemente angosto y alto)
1 Vela
Encendedor
1 Plato o recipiente de cocina transparente
1 Vaso (preferiblemente angosto y alto)
1 Vela
Encendedor
Lo que vamos a hacer es colocar aproximadamente 2 cm de agua en el plato. Luego colocamos la vela, la encendemos, y colocamos el vaso como muestra el video. Como verán, el agua sube y la vela se apaga.
A partir de la ecuación química podemos ver que para mantener la vela encendida se necesita oxígeno. Los productos resultantes son dióxido de carbono, vapor de agua y energía en forma de luz y calor.
Por otro lado, según la teoría cinética, las moléculas que componen un gas están en continuo movimiento en todas las direcciones. La velocidad a la que se mueven aumenta con la temperatura. Las moléculas de los gases que rodean a la vela, entre ellos el aire, el dióxido de carbono y el vapor de agua, están muy calientes así que se moverán a gran velocidad y llegarán más lejos que cuando su temperatura es menor.
El vaso. Es el responsable de que ocurran varios procesos:
Mientras el vaso va bajando para cubrir la vela, las velocísimas moléculas de los gases tendrán la oportunidad de escapar libremente. Las que no escapen, chocarán contra las paredes del vaso ejerciendo presión sobre ellas. Cuando el vaso haya llegado al fondo del plato es posible que se vean algunas burbujas producidas por los gases que siguen escapando a través del agua.
Un poco más tarde, cuando el vaso ya cubre la vela, el dióxido de carbono caliente empieza a acumularse en la parte superior. Como consecuencia, el oxígeno se va desplazando hacia abajo y la llama comienza a atenuarse, no porque se esté agotando el oxígeno necesario para la combustión, sino debido a que el oxígeno no está donde debería estar (rodeando a la llama). Por este motivo, en caso de incendio hay que moverse lo más cerca posible del suelo, que es donde hay más oxígeno.
Con el debilitamiento de la llama se produce un enfriamiento gradual de los gases del interior del vaso. Sus moléculas pierden velocidad y los choques contra las paredes del vaso se reducen. Por ello, la presión en el interior desciende progresivamente, llegando a ser menor que la presión del exterior (la presión atmosférica). El agua, empujada por la presión atmosférica, empieza a entrar lentamente en el vaso.
y así reacciona cuando la vela se apaga


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